El recrecimiento del Embalse de Yesa debe ser prioritario, las sequías pueden volver y peligrar el regadío del medio rural y, ahora también el abastecimiento de agua de calidad a Zaragoza.
Los agricultores de la Comunidad General de Regantes del Canal de Bardenas, con nuestro trabajo, hemos participada en la sostenibilidad del medio ambiente y en la tarea de proveer de alimentos a la sociedad. Ahora, y pese a que el recrecimiento del Embalse de Yesa sigue estando pendiente como desde hace veinticinco años, se nos pide otro esfuerzo: El abastecimiento con agua de calidad a la ciudad de Zaragoza, incluso con el embalse Yesa a su máxima capacidad actual, cuando año tras año estamos obligados a dejar sin cultivar el 35% de la extensión regable por falta de regulación. A pesar de que no hacemos uso del agua, ese 35% de la superficie de riego se viene financiando igualmente mediante la tarifa y el canon, es decir, mediante las aportaciones que los regantes hacemos al Estado para sufragar los gastos de la explotación del sistema. Lógicamente, pagar por un recurso que no consumimos va en detrimento de la rentabilidad económica de nuestras explotaciones.
En muchas ocasiones, la palabra regante ha ido asociada al derroche de agua, pero pensamos que, por desconocimiento, muchas personas no son conscientes de la cantidad de agua que se necesita para producir determinados alimentos. Algo tan simple como una manzana necesita 70 litros, una taza de café, 140 litros, una hamburguesa, 2.400 litros y una comida para una persona, entre 2000 y 4.000 litros. Mi pregunta sería: ¿Quién es el consumidor de agua, el que produce o el que consume los alimentos?
Mucho se esta hablando en los últimos días del abastecimiento a la ciudad de Zaragoza y a su entorno desde Yesa, posible este año por la climatología excepcional que ha permitido que se dé una de las mejores situaciones en la serie histórica de aportaciones al embalse en el mes de Junio. Las fuertes sequías sufridas en los años 2002 y 2005 y sus consecuencias pueden volver a repetirse la campaña que viene, y entonces no habrá reserva suficiente para satisfacer ni la demanda de la zona regable ni la de Zaragoza y su entorno. Urge que de una vez por todas se complete la obra mas importante del Pacto del Agua, un acuerdo suscrito por la mayoría de de los representantes de la sociedad aragonesa. Nuestra clase política no debería bajar la guardia, las obras hidráulicas no avanzan y ya no somos beneficiarios los regantes, queda claro que hoy más que nunca todos debemos impulsar uno de los obj



