El «impuesto de la milésima» que pretende aplicar el Ministerio de Medio Ambiente sobre caudales de agua consumidos por la agricultura fue rechazado en una reunión mantenida entre regantes aragoneses y el consejero de Agricultura de la DGA, Gonzalo Arguilé.
Este nuevo impuesto gravaría con 1 céntimo de euro cada metro cúbico de agua que se utilice para regar. El desembolso podría alcanzar los 95 euros por hectárea y año, cuando actualmente los agricultores ya pagan entre 180 y 300 euros anuales por el agua que necesitan para una hectárea de regadío. El Consejero de Agricultura destacaba el enorme esfuerzo realizado en la modernización de los regadíos, que en el presente año han supuesto un desembolso de 14 millones de euros para los regantes y otros tantos del Gobierno de Aragón. Gonzalo Arguilé consideraba que al menos debería eximirse de esta carga tributaria a aquellas comunidades de regantes que están inmersas en procesos de modernización de regadíos durante el tiempo que se extienda la amortización de las inversiones.
Este impuesto es una “ecotasa” que proviene de la Unión Europea, y a juicio del presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, José Luis Alonso es uno de los incovenientes de estar en Europa, aunque también resaltó que buena parte de las obras (como la modernización de regadíos) cuentan con fondos provenientes de la propia U.E.



