INSUFICIENCIA DEL ACTUAL EMBALSE.

Cabe reseñar que las Normas de Funcionamiento del embalse de Yesa obligan a soltar un caudal continuo y constante de 8 m3/sg (252 Hm3 anuales) durante todos los días del año al río Aragón, para mantenimiento del caudal ecológico y para atender las demandas de los regadíos aguas abajo del embalse anteriores a su construcción, los cuales gozan de ese derecho respecto a dicho caudal. Hay que pensar que puede darse el caso (como ya ocurrió la pasada campaña 2000-2001 y está ocurriendo en la actual 2001-2002) de que el Canal estuviera cortado y el río aportase menos caudal que el que hay que soltar obligatoriamente, por lo que a pesar de que contar con unas reservas mínimas y no estar consumiendo los riegos de Bardenas, el embalse se estaría vaciando. Por otra parte es importante reseñar que la normativa vigente en materia de seguridad de presas limita el llenado de las mismas, que en el caso de Yesa está en un máximo de 400 Hm3 en la época de mayor riesgo de avenidas que es precisamente cuando el embalse está lleno y hay que verter agua al río Aragón por ser imposible almacenar por encima del límite establecido por dicha normativa. Es decir, el actual embalse de Yesa tiene un límite de llenado, una servidumbre de vertido obligatorio ininterrumpido de caudales y una reserva obligatoria para abastecimiento de poblaciones de 50 Hm3, con lo que la capacidad útil para regadíos está en 350 Hm3, y eso sin descontar el volumen que resta el lodo acumulado en el fondo del embalse. Además hay un nivel de embalse muerto por debajo del cual hay que bombear el agua (40 Hm3), con el consiguiente aumento de los costes del servicio.

Con el embalse de Yesa recrecido, se hubiera podido almacenar el gran volumen de agua vertido al río en la campaña pasada (reservas hiperanuales) además del consumido, lo que hubiera permitido hacer frente con garantías a la demanda de regadíos de Bardenas y de abastecimiento de poblaciones (incluido Zaragoza), así como atender la demanda de la zona regable de Bardenas II pendiente de su puesta en riego, el reforzamiento de los regadíos del corredor del Ebro (Canal de Tauste e Imperial) y del caudal ecológico del río Ebro gravemente mermado en este año extremadamente seco.

En consecuencia, el recrecimiento del embalse de Yesa es necesario para garantizar la reserva de agua que demanda la actual superficie puesta en riego del sistema de Bardenas, para la puesta en riego de la 2ª parte del Plan Coordinado de Bardenas, para prevenir los años de sequía embalsando agua con carácter hiperanual y para poder abastecer de agua a Zaragoza. Y todo ello sin olvidar las importantísimas funciones de laminación de avenidas y de asegurar un caudal ecológico continuado en el río Aragón, y no menos importante, del río Ebro en épocas en que su caudal está bajo mínimos, ya que en ese caso se podría verter caudales desde el embalse de Yesa sin perjudicar a los regadíos y abastecimientos de Bardenas y de la ciudad de Zaragoza.