El Ministerio de Medio Ambiente ha iniciado esta semana el proceso de consulta sobre el Modificado nº 3 del “Proyecto de recrecimiento del embalse de Yesa sobre el río Aragón, addenda con medidas correctoras de impacto ambiental y plan de restitución territorial de su entorno” (Navarra y Aragón). El modificado ajusta el proyecto a la cota intermedia, recogida en dictamen de la Comisión del Agua de Aragón y asumida por el Ministerio y esta consulta es el paso previo a la autorización de su Información Pública.
En este proceso se quiere solicitar la opinión sobre el Impacto Ambiental de la reducción de la cota. Para ello, el documento se ha remitido a los ayuntamientos de la zona, a las direcciones generales implicadas de las Comunidades Autónomas de Aragón y Navarra y a organizaciones medioambientales, que dispondrán de quince días para remitir sus consideraciones.
El Modificado nº 3 ha sido redactado por la Confederación Hidrográfica del Ebro y este Organismo propone en su memoria técnica que no es necesaria una nueva Declaración de Impacto Ambiental, ya que el proyecto modificado no sólo no incrementa los efectos en el medioambiente, sino que, al disminuir el volumen de la presa y la superficie a inundar, disminuye sus afecciones. Ello hace que no se considere necesario modificar la Declaración formulada por Resolución el 30 de marzo de 1999.
La reducción de los efectos medioambientales del nuevo proyecto se argumenta en la Memoria Ambiental. Este documento acompaña al Modificado nº 3 y fue redactado en 2005 para actualizar la Declaración de Impacto Ambiental por las nuevas figuras de protección aprobadas cercanas al embalse.
Memoria Ambiental. La Memoria Ambiental es un análisis multicriterio que desarrolló una consultora externa en la que han colaborado científicos y profesores de la Universidad de Alcalá de Henares Este documento se ha remitido para la consulta y en ella se propone que la cota para el futuro embalse queda entre la 510 y la 512 que genera “un volumen de almacenamiento alto, garantiza una satisfacción adecuada de las demandas, provocando un impacto medio-bajo”. En el texto se destaca, sobre todo, que esta cota es un compromiso entre una cierta satisfacción de la demanda y un impacto ambiental asumible. El análisis realizado por los profesores de la Universidad de Alcalá de Henares expone además que este intervalo “genera un volumen de almacenamiento de unos 1.100 hm3, aceptables para las garantías actuales y el abastecimiento a los núcleos de población, entre ellos, Zaragoza”.
Se plantea que con la reducción de la cota se logra “una disminución de la afección de los ecosistemas más interesantes (…) se logra también disminuir al mínimo la afección a los espacios protegidos (ZEPA del río Aragón); se logra no inundar el casco urbano de Sigüés, evitándose el traslado de dicho pueblo; se afecta mínimamente a elementos singulares del patrimonio histórico artístico y se reduce la afección al Camino de Santiago”.
Y por último se recogen las principales medidas correctoras, como un dique de cola que mejoraría el entorno del pueblo de Sigüés o la construcción de otro embalse de cola en el río Aragón que mejoraría el hábitat de determinadas especies. Además, la afección en la flora podría corregirse con un plan de recuperación y traslado a zonas no inundadas y la que se produce sobre el Ca



