EL COMISARIO DE AGUAS DE LA CHE DEFIENDE EL RECRECIMIENTO A LA MÁXIMA COTA CON ARGUMENTOS SÓLIDOS.

(Artículo publicado en el Periódico de Aragón el 29-7-2003)

La actitud de mediación que ha manifestado el consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón sobre las necesidades que deben considerarse en el embalse de Yesa es de agradecer. Es interesante su voluntad de pactar y acordar de nuevo lo que queremos hacer con esta obra hidráulica, Es volver a despertar con una nueva idea ya pensada.

Sí, estamos a tiempo de replantearnos todos y cada uno de los acuerdos ya asumidos. Con ello, tenemos la excusa perfecta para no hacer nada, salvo crear incertidumbre en los aragoneses que vemos cómo pasa el tren de la regulación por nuestra puerta sin poder subir a él. Podemos seguir como en una reunión de médicos estudiando los síntomas del paciente: le falta agua, no tiene suficiente, tiene déficit estructurales en la atención de la demanda de Bardenas, no llega a atender bien los usos tradicionales del Aragón bajo, no podemos apoyar bien al Canal Imperial, hay que mantener 30 m3/s como caudal recomendado del Ebro en Zaragoza, hay que limitar los volúmenes desaguados ante avenidas, hay que mantener el río con calidad suficiente, es deseable incrementar el uso industrial de la cuenca, es preciso mejorar la calidad del agua de boca en Zaragoza. Y todo puede esperar porque “los sabios” siguen pensando.

Cabe recordar que el Consejo del Agua de la Cuenca del Ebro, con los votos de los usuarios del agua, aprobó en 1996 Yesa recrecido con la cota máxima; que el Parlamento de Aragón ha corroborado reiteradamente esa cota de 521 metros y ha demandado la obra de regulación; que las mismas Cortes de Aragón, conociendo el proyecto, aprobaron medidas para evitar la inundación de Sigues; que los regantes de Bardenas han recusado al alcalde de Ejea por poner en duda esa cota. La duda existencial de ciertos políticos pretende echar por los aires toda una historia de acuerdos.

ANALIZAR y sopesar las opciones antes de resolver un problema o de tomar una decisión es parte del arte de la prudencia. Replantearse reiteradamente las mismas dudas una y otra vez sobre las decisiones adoptadas, es una clara debilidad de la voluntad.

Quizá sea miedo a morir de éxito: hay una opción única de embalse en Aragón (y algo en Navarra) con capacidad suficiente, en la zona alta, dominando gran parte de nuestros aprovechamientos desde la confluencia con el Ebro hasta Mequinenza. Un embalse capaz de atender la demanda de Bardenas, de las zonas navarras del Morante y del Ferial, de los regadíos tradicionales del Arba y de Tauste e, incluso, enlazar con Riegos de Alto Aragón creando una red estratégica de primer orden en cuanto al recurso hidráulico disponible. La obra que está en ejecución asegura caudales mínimos al río Aragón y al cauce medio del Ebro, atiende adecuadamente las servidumbres y regulación ante avenidas, permite salvar dos años secos consecutivos y suministra a los regadíos, abastecimientos e industrias.

Con esta regulación habrá por primera vez un embalse que controlará las avenidas del río Aragón y que no colisionará con las demandas existentes y futuras. Hay que tener en cuenta que la irregularidad hídrica afecta también a este río pirenaico, con aportaciones anuales desde los 600 a los 2.130 hm3/año, y con grandes irregularidades estacionales.

GRACIAS A disponer de un volumen de 1.500 hectómetros cúbicos de agua, el embalse de Yesa podrá superar esas irregularidades y atender la demanda en dos años secos consecutivos como los que se padecieron en 1988/89 y 1989/90. La reducción de la capacidad de Yesa tendría efectos negativos sobre el potencial de desarrollo de Aragón y de la Cuenca del Ebro.

La falta de regulación se convierte en caudales fluyentes sin que se puedan aprovechar (lo que no ocurre nunca en verano), que van a engrosar las aportaciones a Mequinenza, sin que se haya podido utilizar el recurso en Aragón. Hay que recordar que detrás del embalse de Yesa es