EL CONSEJO DEL AGUA DE LA CUENCA DEL EBRO ELEVA AL MINISTERIO EL PLAN ESPECIAL DE ACTUACIÓN EN SEQUÍ

El Consejo del Agua de la Cuenca del Ebro ha elevado hoy al Ministerio de Medio Ambiente su informe preceptivo para la aprobación definitiva del Plan Especial de Actuación en Situaciones de Alerta y Eventual Sequía, tras su respaldo a este documento durante la reunión de esta mañana en Zaragoza. La aprobación por parte del Gobierno central se anunciará en las próximas semanas y el objetivo final es que se incorpore al nuevo Plan de Demarcación de la Cuenca del Ebro en 2009.


El documento definitivo recoge ya las alegaciones remitidas, un total de 19, tras el periodo de información pública y tras la presentación del borrador a la Junta de Gobierno y a la Comisión Permanente de Seguimiento de la Sequía de la Confederación Hidrográfica del Ebro. También incluye la preceptiva Memoria Ambiental del Plan de Sequía.


Los planes de sequía fueron incluidos en la Ley del Plan Hidrológico Nacional en 2001, como elemento para la prevención y el seguimiento de las sequías, pero se han desarrollado a lo largo de esta legislatura. España es el primer país que cuenta con estos documentos que quieren convertirse en una herramienta que permita que las sequías se empiecen a gestionar en época de lluvias, que es la clave para paliar sus efectos negativos.


El Plan Especial del Ebro tiene como objetivo la detección temprana y el seguimiento de las situaciones de sequía y para ello cuenta con dos pilares: una batería de indicadores que califican la gravedad de la situación por cada zona, y un conjunto de medidas que se aplicarán según el nivel definido por estos indicadores.


Los índices para establecer los niveles de sequía se diferencian para cada una de las 17 juntas de explotación en las que se divide la Cuenca del Ebro, ya que no se da coincidencia en periodos de sequía en todas las zonas. Además, se tiene en cuenta qué zonas cuentan con infraestructuras de regulación y cuáles no están reguladas ya que los efectos y las medidas a tomar son distintas.


Los indicadores se basan en registros históricos y utilizan los datos de reservas de embalses, aportaciones y caudales de los ríos, niveles piezométricos de acuíferos, volumen de nieve y precipitaciones. Con ellos se puede definir si una zona se encuentra en situación de normalidad, prealerta, alerta o emergencia.


Además, conforme a las directivas europeas, el Plan de Sequía ha sido sometido a Evaluación Ambiental Estratégica, por lo que ha sido redactado su Informe de Sostenibilidad Ambiental, que identifica los elementos hídricos más vulnerables a las condiciones de sequía.


Este Plan sigue las líneas del Programa A.G.U.A. (Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua), del Ministerio de Medio Ambiente que desarrolla todo tipo de acciones para la gestión, reutilización y ahorro del agua.


Situación de la Cuenca del Ebro.

Además de este impulso definitivo el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro y presidente del Consejo del Agua, José Luis Alonso, ha realizado un análisis de la situación de la Cuenca a través de los datos de los indicadores de sequía.


La tendencia se mantiene desde lo expuesto el pasado mes de enero ante la Comisión Permanente de Seguimiento de la Sequía. Las reservas de embalses se mantienen por encima de los valores del pasado año hidrológico, pero es negativo el bajo nivel de reservas nivales en las cabeceras de los ríos, aunque se haya registrado una mayor pluviometría.


También siguen siendo escasas las aportaciones en las cabeceras de los ríos Pirenaicos y del sistema Ibérico, lo que sitúa a la mayoría de los sistemas no regulados en alerta y emergencia.


Además, las reservas tampoco se distribuyen de forma homogénea, encontrándose en situación de alerta o emergencia la cabecera del Ebro, las reservas de los embalses de Ullívarri y Urrúnaga, en el País Vasco; las cuencas del Segre (Lleida) y el Noguera Ribagorzana, en la margen izquierda y las cuencas