Decíamos en nuestro artículo publicado en el Periódico de Aragón el día 11 de febrero de 2.004, que la legalidad actual era el proyecto de recrecimiento de Yesa a cota 521 (cota máxima); y que la modificación de rebajarla a lo que llaman cota intermedia (506 ó 510 metros), supondría una alteración tan sustancial del Proyecto que exigiría la necesidad de volver a repetir prácticamente todos los trámites administrativos; con lo cual, no solamente supondría un retraso de unos 15 años, sino que lo mas grave es que pondría en peligro la propia construcción del embalse; por lo que en estos momentos quien pretenda la cota intermedia, flaco servicio está haciendo a Aragón y sus gentes.
En el mismo sentido se ha pronunciado el Presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, según declaraciones publicadas en el Heraldo de Aragón en fecha 14 de febrero de 2.004. Y ello es tan evidente, que debe saberlo cualquiera que se precie de tener aunque sólo sea unos rudimentarios y elementales conocimientos técnicos- jurídicos sobre construcción de presas.
Haciendo también mención a lo publicado por dicho Periódico el día 14 de febrero de 2.004, página 7, en donde haciendo referencias a fuentes de Presidencia del Gobierno de Aragón, se dice que “… no hace falta cambiar el proyecto para bajar la cota, sino que bastaría con incluir un anexo con dos modificaciones: bajar la altura de los aliviaderos para evitar la inundación de Sigues y dar mas profundidad a los desagües de fondo para aprovechar el agua que ahora no se puede usar (el embalse muerto)”.
Disentimos de tales argumentaciones. En cuanto a la segunda, porque al aumentar el “embalse muerto” por debajo de la cota 427’90 metros, no se gana caudal para transportar al Canal de Bardenas ya que la entrada de éste se halla mas alta, concretamente a la cota 443’35 metros, y por lo tanto ese “embalse muerto” no sería aprovechable ni para el Sistema de Riegos de Bardenas ni para el abastecimiento a Zaragoza. Por lo tanto dicho incremento de caudal por “embalse muerto” o se quedará en el fondo del Embalse o irá a parar al río Aragón y después al río Ebro.
En cuanto a las otras modificaciones, no son viables, ya que el embalse recrecido a cota 521, actualmente tiene una fuerte cobertura jurídica: 1) Declaración de Interés General, 2) Pacto del Agua, 3) Plan Hidrológico del Ebro, 4) Plan Hidrológico Nacional; y por lo tanto, esa es la legalidad actualmente vigente. Si se pretendiera recrecer el embalse obviando dicha normativa o en contra de la misma, como es rebajar los aliviaderos, sería una arbitrariedad y una desviación de poder; sin perjuicio de que se podría incurrir en un acto supuestamente delictivo. Cualquier persona podría impugnar judicialmente dicha rebaja de cota, que por ser contraria a la legalidad y nula de pleno derecho, tendría grandes posibilidades de que el proceso judicial prosperase.
Si se pretendiera modificar a la baja la cota 521, respetando la legalidad vigente, los trámites serían largos y costosos; primero habría que anular la Declaración de Interés General; y después modificar o anular el Pacto del Agua, el Plan Hidrológico del Ebro, y el Plan Hidrológico Nacional en cuanto se refiere a esta obra; así como conseguir nueva declaración de Interés General para la cota intermedia, y repetir nuevamente los costosos, complejos y largos trámites administrativos del nuevo Proyecto; lo cual o es imposible, o por lo menos el embalse no se haría antes de los próximos 15 años, plazo que los regantes del Sistema de Bardenas no se lo pueden permitir.
Aquellos que proponen las cotas intermedias, son generalmente personas que ni son regantes ni agricultores, y que nunca lo han sido ni lo serán, manteniendo su posición con gran temeridad, porque sus planteamientos suponen, además de un grave perjuicio para Aragón, una excusa para no hacer el recrecimiento del Embalse. Los auténticos regantes de Bardenas sab



