Así mismo, desde la aprobación de los Planes Coordinados de Bardenas hasta nuestros días, las necesidades en torno al embalse de Yesa han cambiado profundamente y éste es un hecho que nadie puede poner en duda. El embalse de Yesa se diseñó inicialmente para el riego de unas superficies que en el año 1951 se declararon zona de alto interés de la nación, y en esos momentos el cultivo predominante era el cereal. Pero con el paso de los años, el desarrollo del sector agrícola impulsó cultivos de alto valor añadido en base a un mayor consumo de agua, siendo en la actualidad la capacidad del embalse de Yesa insuficiente para atender la demanda existente. Por otra parte, hay que tener en cuenta que al día de hoy, y desde la aprobación del Plan Coordinado de la segunda parte de Bardenas, existen unas 27.000 hectáreas pendientes de su puesta en riego, a expensas del recrecimiento de la presa de Yesa.
En estos momentos el embalse de Yesa tiene una capacidad útil para regar de 380 hectómetros cúbicos anuales, después de descontar el volumen de “embalse muerto” y la dotación para abastecimiento de agua de boca a las poblaciones de la zona regable de Bardenas. Sin embargo, la zona regable necesita un consumo anual de 650 hectómetros cúbicos, por lo que todos los años se depende de que las aportaciones del río Aragón cubran ese déficit de regulación del embalse. Según estos datos, el sistema de Bardenas a las puertas del siglo XXI se puede decir que es un regadío precario, puesto que ningún año está asegurada la finalización de la campaña de riego debido a la falta de regulación del embalse.
A todo esto hay que añadir la necesidad de la ciudad de Zaragoza y su entorno a consumir agua de calidad durante todo el año, lo que puede suponer el dotar de agua a una población aproximada de 800.000 habitantes.
Nadie puede oponerse a la mejora del nivel de vida de una población tan ingente, ni tampoco a la mejora y desarrollo de la economía agroindustrial del corredor del Ebro y de una zona regable como la de Bardenas, que integra importantes comarcas navarras y aragonesas. Hay que tener en cuenta que actualmente la zona beneficiada por el embalse de Yesa abarca a unas 20.000 hectáreas en territorio de Navarra y el resto hasta 70.000 hectáreas están en Aragón.
Por todas estas razones se puede decir que el recrecimiento de Yesa es una obra necesaria no sólo para consolidar los regadíos de Bardenas sino para poder regular todo el corredor del Ebro y poder abastecer sin problemas a la ciudad de Zaragoza y todos los pueblos de su entorno.
Las corrientes de opinión en contra de las obras hidráulicas, y en concreto en contra del recrecimiento del embalse de Yesa, se han caído por su propio peso junto con sus razonamientos poco científicos y sus manifestaciones públicas engordadas. No se puede decir que se manifestaron en Jaca 5.000 personas cuando gente de Bardenas estuvimos en esa manifestación y no contamos más de 300 personas. No es propio de aragoneses insertar una estrella de cinco puntas en la bandera de Aragón para oponerse al beneficio global de Aragón. No es propio de aragoneses llevar a cabo una huelga de hambre por defender una idea que puede llevar a pasar hambre a muchas familias aragonesas o provocar una nueva emigración fuera de Aragón. Nos estamos jugando el futuro de Aragón.
Respecto a la clase política, decir que afortunadamente los dos grandes partidos políticos a nivel nacional y de Aragón están por recrecer Yesa, ya que de la misma manera que debemos impulsar con inversiones multimillonarias la candidatura de Jaca para las próximas olimpiadas de invierno, debemos todos juntos apoyar una obra hidráulica que supone la mejora del bienestar social de la mayoría de las gentes de Aragón.
Afortunadamente, a la reciente publicación de la declaración de impacto ambiental del proyecto del recrecimiento de la presa de Yesa se va a unir en los próximos días la publicación de la licitación de las obras del recrecimiento d



